Y es que.. y es que siempre comienzo todo con un “Y” junto con “es que”, pero es que sí, escribir me retaca, pero no la boca, si no el corazón de razón. A partir de “Y es que” voy limpiando las mariposas empolvadas del encaprichamiento tuyo, tus sonrisas y mis falsas expectativas. Es increíble la forma en que escribir (y más si se trata sobre ti), me aclara el pensamiento, me alivia como ungüento. Pero cuidado, que sí, me aclara totalmente, pero eso significa que me quito la venda de los ojos y puedo verte perfectamente, distingo tus juegos y macabros experimentos. Esa es la razón por la que me negaba a escribirte recientemente, puesto que escribirte me hace odiarte y amarte y no a la par, pues dejar de amarte no puedo pero en ese momento te odio significativamente. Y es que después de dejar fluir los sentimientos, de quedarnos desnudos sólo con nuestras lágrimas para vestirlas y esos ojos, esos ojos mirándome .esperando algo, reclamando algo. ¿Pero quién eres tú para reclamar? Si siempre fui yo quien te mendigaba amor. Y nos vimos como un espejo. Pero era tarde, no moviste ni una pequeña fibra de mi ser. Y ese poder para doblegarme, para hacerme tragar las palabras, para contenerme ¿dónde quedó? Tienes razón, debí haber dicho más, debí haberte dado una mejor respuesta. Pero no lo hice.
Desde hoy cambiamos roles, tú mendigas amor, mientras yo.. vivo mi vida.
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