TIEMPO, ¿qué es el tiempo?
No le conocía, pero supe ese día, que aquel hecho marcaría mi vida, ¿cómo? Lo desconocía, pero mi cuerpo, mi alma me decía que algo surgiría de aquel mínimo evento. Al haber pasado a su lado por unos segundos y compartir una milésima de miradas, fue el principio de un nuevo comienzo, pero también de un final. Y sin más, supe que algo sucedería, tenía que ocurrir, de una u otra forma el destino tarde o temprano nos uniría y así decidí esperar, sin querer actuar por mi cuenta y dejando que los cielos decidieran la fecha para encontrarnos.
Aun recuerdo la primera vez que nos encontramos. Recuerdo cada pequeño detalle de su rostro; su sonrisa, curvada en una dulce pero extraña manera, sus ojos verdes con un extraño toque en miel, entre su ceja y su ojo un pequeño lunar como adorno, su nariz aguileña tosca y masculina, cabello castaño oscuro, revuelto y desarreglado por el aire, o quizás simplemente no le importaba, mandíbula cuadra y como si fuera un chiste, unas diminutas orejas. ¿Seña distintiva? Un gracioso y extraño “lunar rojo” en la mejilla, parecía una mancha a punto de desaparecer, me gustaba pensar que era el ying para mi yang, es decir, creía que iba tan bien con mi propia marca de nacimiento, la cual era también es un extraño lunar rojo, pero el mío ubicado en el cuello, como si hubiera sido víctima de una traqueotomía.
Siempre había dicho que el amor a primera vista no existía, ¿qué clase de amor podrías experimentar al ver a una persona por primera vez? Eso era cosa de simples fantasías, cuentos de hadas. Uno se enamora verdaderamente más allá de la imagen exterior, y aunque intentemos negarlo, no decides de quien enamorarte y cuando menos lo esperas, hasta al más feo lo ves con cara de amor después de concerlo. El enamorarse se trata de aceptar al otro sin importar qué, conocerlo, comprenderlo, quererlo, sentirlo y finalmente hacerlo tuyo, tan tuyo que sin él sientes que no eres tú, a ese grado de hacerlo Tuyo. Si no es lo suficientemente guapo para ti, entonces no estás enamorada.
Pero como ya dije, uno no decide qué sentir, ni mucho menos cuando y de eso modo, el vino a cambiar todo el concepto de amor que yo tenía, vino a poner mi mundo de patitas arriba, él me hizo creer en el amor a primera vista.
Era un día muy normal cuando nos encontramos; dos completos desconocidos caminando por las engentadas calles de la ciudad de México, paseando por el centro sobre la calle Madero. Sin embargo, en el instante en que nos cruzamos pereció haber sido eterno. Dos personas caminando por la calle buscando su destino, procurando llegar a tiempo, evitando el tráfico y los vendedores, dos personas viviendo su día a día, monótono y simple.. buscando llegar a su destino, sin saber que el destino los encontraría a ellos.. Como imanes, nuestros ojos no se buscaron, pero se encontraron sin quererlo y de este modo bastó una sola mirada para crear una conexión que duraría para toda la vida. Sin poder explicarlo, en milésimas de segundos pudimos ambos vernos en un futuro, juntos, amándonos.. Compartiendo una vida por siempre, una boda, una luna de miel, viajando por el mundo, conociendo y conociéndonos, reinventándonos, haciendo y deshaciendo, separándonos poco, uniéndonos de nuevo, viviendo todo lo que queríamos y teníamos que vivir, hasta que llegáramos al punto límite y decidiéramos plantar raíces y comenzar una familia. No sé puede explicar lo sucedido, no tiene razón, ni lógica, pero fue real y no obra de mi mente. Fue un golpe y una caricia al mismo tiempo, frío y calor, desesperación y éxtasis, nostalgia y felicidad, fue la vida y la muerte, el soñar, el dormir, el añorar y querer traer adelantar el tiempo o traerlo atrás. Hay quienes dicen que el amor a primera vista, es un concepto mal utilizado, pues sólo aquellos que están hechos para ser almas gemelas, son aquellos que pueden experimentarlo. Las almas gemelas no son sólo de una vida, sino para la eternidad del alma y al ser el alma inmortal, continúan encontrándose, aunque no siempre logrando reunirse.
Siempre había dicho que el amor a primera vista no existía, ¿qué clase de amor podrías experimentar al ver a una persona por primera vez? Eso era cosa de simples fantasías, cuentos de hadas. Uno se enamora verdaderamente más allá de la imagen exterior, y aunque intentemos negarlo, no decides de quien enamorarte y cuando menos lo esperas, hasta al más feo lo ves con cara de amor después de concerlo. El enamorarse se trata de aceptar al otro sin importar qué, conocerlo, comprenderlo, quererlo, sentirlo y finalmente hacerlo tuyo, tan tuyo que sin él sientes que no eres tú, a ese grado de hacerlo Tuyo. Si no es lo suficientemente guapo para ti, entonces no estás enamorada.
Pero como ya dije, uno no decide qué sentir, ni mucho menos cuando y de eso modo, el vino a cambiar todo el concepto de amor que yo tenía, vino a poner mi mundo de patitas arriba, él me hizo creer en el amor a primera vista.
Era un día muy normal cuando nos encontramos; dos completos desconocidos caminando por las engentadas calles de la ciudad de México, paseando por el centro sobre la calle Madero. Sin embargo, en el instante en que nos cruzamos pereció haber sido eterno. Dos personas caminando por la calle buscando su destino, procurando llegar a tiempo, evitando el tráfico y los vendedores, dos personas viviendo su día a día, monótono y simple.. buscando llegar a su destino, sin saber que el destino los encontraría a ellos.. Como imanes, nuestros ojos no se buscaron, pero se encontraron sin quererlo y de este modo bastó una sola mirada para crear una conexión que duraría para toda la vida. Sin poder explicarlo, en milésimas de segundos pudimos ambos vernos en un futuro, juntos, amándonos.. Compartiendo una vida por siempre, una boda, una luna de miel, viajando por el mundo, conociendo y conociéndonos, reinventándonos, haciendo y deshaciendo, separándonos poco, uniéndonos de nuevo, viviendo todo lo que queríamos y teníamos que vivir, hasta que llegáramos al punto límite y decidiéramos plantar raíces y comenzar una familia. No sé puede explicar lo sucedido, no tiene razón, ni lógica, pero fue real y no obra de mi mente. Fue un golpe y una caricia al mismo tiempo, frío y calor, desesperación y éxtasis, nostalgia y felicidad, fue la vida y la muerte, el soñar, el dormir, el añorar y querer traer adelantar el tiempo o traerlo atrás. Hay quienes dicen que el amor a primera vista, es un concepto mal utilizado, pues sólo aquellos que están hechos para ser almas gemelas, son aquellos que pueden experimentarlo. Las almas gemelas no son sólo de una vida, sino para la eternidad del alma y al ser el alma inmortal, continúan encontrándose, aunque no siempre logrando reunirse.
Ninguno de los dos paramos, queríamos pero algo nos detuvo, quizás nos toca aprender algo más en esta vida para poder volver a estar juntos, no era nuestro momento, no era nuestra eternidad. Aún sin parar, caminando firme pero distraídos, nos miramos nuevamente, nos entregamos el uno al otro mediante la mirada. Nos susurramos en una sonrisa un “Te quiero” y un “Pronto nos veremos.” Y así seguimos nuestras vidas, con un hueco asaltando al corazón, una duda carcomiendo la razón, con el sentimiento de confusión siempre presente.
¿Qué es el tiempo? Quizás es sólo un instante, o tal vez no sea nada. Para mí, la eternidad es solo un instante.