15 de febrero de 2012

A cucharadas


Como decía Sabines, la luna puede comerse a cucharadas y así me la bebo en largos suspiros en noches de soledad, buscando encontrarte en ella, líquido y a contra corriente como siempre, frío y cálido cuando quieres. La luna me recuerda tanto a ti, porque te recordaba a mí.

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