29 de abril de 2012

Dejar que la gente hable de ti sin que se mueva una fibra dentro de tuyo, es tan difícil como trazar una línea recta paralela a otra.  Simplemente es imposible. El saber afrontarlo y escucharlo a pesar de todo, es la verdadera diferencia. No puedes evitar que la gente hable de lo que haces, de lo que dices, de lo que piensas, puesto que cada persona es un foco prendido lleno de ideas, si les pidieras que guardaran silencio estarías haciendo exactamente lo mismo que odias, que es suprimir la voz de otro que no seas tu. Sin embargo, existe el respeto. Si todos respetáramos las ideas, ilusiones, sueños de los demás, la vida sería simple, más no monótoma, seguiría habiendo diferencias pero no conflictos. Tener una mente abierta no significa aceptar todo, sino dejar fluir tus ideas y aceptar que otras quizás puedan también convertirse propias a la larga y de no hacerlo aceptarlas, respetarlas. He tenido tantos "problemas" con tantas personas por expresar lo que siento de una u otra manera que verdaderamente aprendí a no discutir y mejor a escuchar, así que ahora los dejo hablar, hablar, hablar, mientras ellos pelean.. consigo mismos.

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