He de admitir que soy débil. ¿Débil de qué forma? Como muchos otros, como tantos otros, como la mayoría, mi más grande miedo es quedarme sola. Y no sólo sola sin una pareja, a veces eso me parece menos, he vivido mucho tiempo así, pero imaginarme sola, sin mi familia, sin amigos, es el peor de mis miedos. Soy débil, puesto que siempre estoy pensando en la felicidad de los demás antes que la mía, muchas veces callo lo que no me parece por miedo a perder a alguien, encierro mis pensamientos y me dejo morir sola sin que nadie lo sepa. Es verdad que necesito decir lo que siento, no callarme y apoyarme en aquellos a los que llamo “amigos” pero siempre está ese maldito miedo a perder a los que quiero por tonterías mías. Quizás, después de todo, son bobadas mías, es mejor así, no tiene importancia, nada nunca lo tiene.
— Crónicas de un ser débil y estúpido
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